La muerte del Indio Solari a causa de un accidente cerebrovascular dejó un vacío histórico en la música, pero también destapó la incógnita sobre su inmenso patrimonio. Su fortuna, estimada entre 15 y 20 millones de dólares forjada a través de recitales masivos y regalías interminables de SADAIC, pasará a sus dos únicos herederos: su esposa Virginia Mones Ruiz y su hijo Bruno, de 25 años.
Lejos del imaginario popular de excentricidades y lujos desmedidos, la familia mantiene un perfil reservado. El dato que más sorprendió al público recae sobre Bruno: aunque trabaja en la Cámara de Diputados bonaerense, el joven dona la totalidad de su sueldo mensual al Hospital Garrahan. Una decisión que marca un rotundo desapego económico frente al enorme imperio financiero que administrará en el futuro.