La investigación judicial sobre Javier Faroni ha tomado un giro dramático tras los allanamientos masivos realizados por la Justicia Federal de Campana en las sedes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Por orden del juez Adrián González Charvay, las fuerzas de seguridad intervinieron simultáneamente en el predio de Ezeiza y el histórico edificio de la calle Viamonte. El objetivo central de estos operativos fue el secuestro de documentación vital para esclarecer una compleja causa por presunto lavado de activos y defraudación que involucra directamente los negocios del empresario teatral y dirigente deportivo.
El predio de Pilar y las concesiones bajo sospecha
El núcleo de la investigación reside en el predio de Pilar, donde las autoridades judiciales sospechan de irregularidades graves en la concesión de contratos y el flujo de fondos destinados a infraestructura deportiva. Según fuentes cercanas al caso, el foco está puesto en el vínculo entre las empresas privadas de Faroni y la gestión administrativa de la entidad madre del fútbol argentino. El magistrado busca determinar si existió una triangulación de activos para favorecer intereses particulares del dirigente a través del proyectado centro de entrenamiento en la zona norte.
Durante la intensa jornada de operativos, los peritos no solo recolectaron balances contables, sino que se centraron en soportes digitales e información comercial que podría probar la conexión financiera. Mientras rige el secreto de sumario, trascendió que la Fiscalía procederá ahora a realizar un cruce de datos patrimoniales para verificar si el crecimiento de las sociedades vinculadas a Faroni se ajusta a la legalidad. Este movimiento judicial marca un punto de inflexión para la conducción de la AFA, ya que el material recolectado podría derivar en imputaciones formales en las próximas semanas.

