La libertad de expresión en el fútbol argentino enfrenta un grave antecedente judicial. Un polémico "operativo blindaje" busca proteger a Claudio "Chiqui" Tapia y a la cúpula de la AFA frente al escrutinio público y las investigaciones periodísticas.
La maniobra se concretó mediante un bozal legal dictado por un juez, con presuntos vínculos políticos, que prohíbe la difusión de información sobre los manejos de la entidad deportiva.
Este fallo va más allá de la pelota: representa un claro intento de censura previa que entrelaza poder, fútbol y justicia, sentando un peligroso límite para la prensa y garantizando la opacidad dirigencial.