Brasil incluyó oficialmente al gigante chino BYD en su "lista sucia" de empleadores tras un escándalo en su planta de Camaçari, Bahía. Según informó Fernando García en Sin Verso, la medida surge tras el rescate de 163 trabajadores chinos que vivían en condiciones degradantes: dormían sin colchones, compartían un solo baño entre 31 personas y sufrían la retención de sus pasaportes.
Aunque la automotriz culpó a la subcontratista Jinjiang Group, el Ministerio de Trabajo dictaminó que BYD es responsable directa por la subordinación de las tareas. El caso enciende las alarmas sobre si la expansión industrial china exporta prácticas abusivas, empañando la promesa de tecnología "limpia" con graves violaciones a los derechos humanos.