Desde su creación en 1996, la franquicia que más factura en el mundo no pertenece al universo de Hollywood ni a los clásicos de Disney. Se trata de Pokémon, el ecosistema de entretenimiento liderado por el famoso ratón amarillo que ha logrado acumular alrededor de 100 mil millones de dólares en ganancias a lo largo de su historia, superando de manera holgada a titanes históricos como Hello Kitty, Mickey Mouse y Star Wars.
El verdadero motor de la riqueza
A diferencia de lo que ocurre con otras sagas exitosas del mundo de las consolas, como Mario Bros o Call of Duty, el grueso de esta inmensa fortuna no proviene directamente de la venta de videojuegos. El verdadero imperio económico de la marca se sostiene de manera firme y constante sobre el merchandising. Más allá de la ropa y los clásicos peluches, la ganancia definitiva y el margen de rentabilidad más alto se encuentran en su juego de cartas coleccionables.
La estrategia detrás de este éxito arrollador radica en una maquinaria transmedia que funciona a la perfección. Cada vez que se lanza una nueva serie animada, esta viene acompañada de un nuevo videojuego, lo que a su vez impulsa la venta masiva de cartas y accesorios de manera coordinada. Es un ciclo inagotable que mantiene a los consumidores cautivos generación tras generación. Además, herramientas tecnológicas como Pokémon GO siguen siendo piezas fundamentales que mantienen el interés del público y generan ingresos constantes en todo el planeta. Un modelo de negocios redondo donde Pikachu sigue siendo el rey indiscutido.