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Ubicada en el estado de Michigan, la Isla Mackinac ofrece una experiencia única de desconexión total. Al estar prohibidos los motores desde 1898 para no asustar a los caballos, el transporte se reduce a bicicletas, caminatas o pintorescos carruajes. Para acceder, el método más común es un ferry de 20 minutos desde la costa.
En cuanto al presupuesto, los hoteles promedian los 150-200 dólares por noche, mientras que la gastronomía varía entre 15 y 50 dólares. La actividad imperdible es recorrer los 13 km de circuito costero y probar su icónico fudge artesanal. Es el refugio perfecto para quien busca estética victoriana y aire puro.

