Esteban Andrada, exarquero de Boca, protagonizó un violento episodio que reabrió el debate sobre la salud mental en el alto rendimiento. En El Interactivo, la especialista en Inteligencia emocional, Verónica Drobonich, explica que pese a contar con acompañamiento psicológico, el jugador sucumbió a lo que se llama un "secuestro amigdalar".
Este fenómeno ocurre cuando la parte emocional del cerebro anula la racional, transformando la frustración en una reacción agresiva e irreversible. Según Dobronich, ni los contratos millonarios ni el entrenamiento físico bastan si no se trabaja la autocrítica y la gestión de impulsos. El caso demuestra que, sin espacios para expresar vulnerabilidad, la presión detona conductas "animalescas" en segundos.

