El consumo de carne vacuna en Argentina tocó su piso más bajo en veinte años, promediando los 47,5 kilos anuales por persona. Ante la pérdida del poder adquisitivo, la carne de búfalo emerge como un reemplazo directo y competitivo en las góndolas, presentándose entre un 15% y un 20% más barata que los cortes tradicionales de vaca.
Actualmente, el rodeo nacional cuenta con 200.000 cabezas distribuidas en veinte provincias, siendo Corrientes la región que concentra casi la mitad de la producción. Este fenómeno no solo responde a una necesidad económica, sino también a las ventajas del ganado bufalino para adaptarse a campos inundables y terrenos marginales no aptos para la cría bovina.