El Mundial 2026 no solo rompió récords deportivos con su formato extendido, sino también económicos. La FIFA alcanzó una recaudación histórica de 15.000 millones de dólares, superando en un 36% las proyecciones iniciales del organismo y prácticamente duplicando los 7.600 millones obtenidos en la edición de Qatar 2022.
El brutal incremento de ingresos provino principalmente de los derechos de transmisión televisiva y los patrocinios corporativos. Sin embargo, la distribución final expone el verdadero negocio de la pelota: la entidad repartió apenas 875 millones de dólares en premios entre las federaciones participantes, donde España embolsó 50 millones y Argentina 33 millones.