El consagrado rapero argentino Mateo Palacios Corazzina, conocido mundialmente como Trueno, volvió a patear el tablero de la escena urbana con el lanzamiento de "Turr4zo". En su cuarto álbum de estudio, el artista oriundo del barrio porteño de La Boca propone un viaje sonoro sin precedentes que cruza la historia de la música popular argentina con la contundencia del hip-hop, uniendo generaciones y géneros que parecían, hasta ahora, mundos irreconciliables.
Un crisol de ídolos populares, feats históricos y samples legendarios
Con la producción compartida junto al aclamado español El Guincho y su histórico socio Tatool, el disco se presenta como un auténtico tratado de identidad nacional. Desde el primer track, Trueno sorprende utilizando audaces samples que van desde obras de Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati y Carlos Gardel, hasta hitazos de Los Wachiturros y Los Pibes Chorros. Esta mezcla desfachatada demuestra su capacidad para elevar los sonidos de la calle y homenajear el amplio abanico de la cultura local.
Además de la ingeniosa utilización de fragmentos clásicos, "Turr4zo" brilla por una selecta lista de colaboraciones que marcan un hito transversal. El álbum incluye participaciones estelares de figuras consagradas como Andrés Calamaro, quien se suma para reinterpretar el himno "Mil Horas" de Los Abuelos de la Nada, el ícono uruguayo Rubén Rada, y referentes de su propia generación como María Becerra, Milo J y Neo Pistea.
Sin embargo, el cierre conceptual de la obra guarda uno de los momentos más magnéticos y melancólicos de su carrera: una sorpresiva e íntima aparición de Pity Álvarez. El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados le habla al joven artista con su inconfundible estilo, sellando un trabajo discográfico que consolida a Trueno no solo como un exponente mundial, sino como un fiel custodio del ADN musical argentino.