MILENARIA SABIDURÍA

Ni extraterrestres ni adivinos: el verdadero secreto detrás del calendario maya

Descubrí cómo los mayas, brillantes matemáticos y astrónomos, crearon complejos sistemas para medir el tiempo observando pacientemente el Sol. Una mirada profunda a los calendarios Haab, Tzolkín y la Cuenta Larga.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

4 Junio de 2026 - 19:11

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Los mayas no eran adivinos apocalípticos ni estaban regidos por extraterrestres, sino que se destacaron como matemáticos y astrónomos brillantes. Para organizar su vida y registrar el paso del tiempo, desarrollaron un sistema de medición que sorprende por su exactitud, logrado únicamente mediante la paciente observación del Sol año tras año, utilizando la línea del horizonte y palos cruzados para marcar solsticios y equinoccios.

El engranaje perfecto del tiempo maya

Su método funcionaba como las ruedas dentadas de un reloj. El primer ciclo, denominado Haab, era el calendario civil de 365 días, dividido en 18 meses de 20 días, más 5 días finales dedicados a la reflexión y el cuidado. En paralelo giraba el Tzolkín, un calendario sagrado de 260 días que no se basaba en los astros, sino en los ciclos de gestación humana y el tiempo que tarda en crecer el maíz. Este último se usaba para programar ceremonias, poner nombres a los niños y saber cuándo sembrar.

Al hacer girar ambos calendarios a la vez, creaban la Rueda Calendárica. Un día específico en el calendario civil tardaba exactamente 52 años en volver a coincidir con el sagrado, lo que para esta civilización representaba una vida entera completada. Además, para medir la historia de sus dinastías, implementaron la Cuenta Larga, registrando los días transcurridos desde una fecha mítica del pasado. Lejos de ver el tiempo de forma lineal, lo entendían como un círculo eterno donde todo vuelve a empezar.