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Mitos y verdades sobre la partida del Ejército de los Andes

El análisis de documentos existentes en el Archivo General de la Nación permite demostrar cómo marcharon las tropas camino a Chile

17 de enero, 2022 - 08:01

Desde hace más de un siglo, los argentinos, y los mendocinos en particular, recordamos el 18 de enero como el día de la partida del Ejército de los Andes. 

Según la tradición, durante la mañana de aquel día de 1817, las tropas al mando del General San Martín iniciaron la marcha desde el campamento El Plumerillo.

El glorioso ejército siguió por el camino hacia Villavicencio hasta llegar a Canota, en donde la columna se dividió en dos. Una de ellas, denominada "principal" y a cargo del coronel Las Heras acompañada por la artillería de fray Luis Beltrán marchó por el “camino de Uspallata", mientras que la otra, que abarcaba el grueso de las tropas y estaba encabezada por el jefe del Ejército de los Andes junto a sus batallones de Infantería, escuadrones de Granaderos a Caballo, milicianos y demás pertrechos, siguió hacia el Norte en dirección a Los Patos, por San Juan, y luego debía marchar hacia San Felipe, en Chile.

El tiempo fue pasando y este mito histórico se solidificó en 1935, cuando se inauguró el monumento a Canota en la ruta que lleva a Villavicencio.

 

Un mito que sigue vigente

En los primeros días de enero de 1935, el gobernador Ricardo Videla junto a otros funcionarios, dejó inaugurado el monumento cercano a la estancia de Canota por la ruta que va hacia Villavicencio.

Este hito fue uno de los tantos que tenía como objetivo el proyecto del entonces mandatario demócrata quien, con el interés de promocionar el turismo en nuestra provincia, había convocado a funcionaros e historiadores para señalizar la ruta sanmartiniana por Uspallata. 

La idea, pionera en el país, entusiasmó no solamente a ministros y legisladores locales, sino también al pueblo de Mendoza. El proyecto tenía como objetivo construir varios hitos en forma de obras artísticas de la epopeya sanmartiniana, que arrancaba en Canota y tenía otros lugares como Picheuta, Polvaredas y el arroyo Santa María, entre otros.

Para esta tarea, el gobierno de Mendoza convocó al coronel Leopoldo Orstein y al doctor Manuel Peralta, ambos historiadores. A fines de 1933 y en 1934, Orstein y Peralta recorrieron la ruta que sería señalizada y realizaron un informe.

Lamentablemente, el ímpetu del primer mandatario mendocino por este proyecto duró muy poco al caer nuestro país en una crisis económica que puso en vilo aquella excelente idea. Pero Videla no se rindió y para proseguir con ese objetivo, él y sus funcionarios donaron la mitad de sus sueldos. 

En diciembre de 1934, se inició la construcción del hito en Canota, pero por diferentes motivos la obra quedó inconclusa al no poseer aquel basamento los dos cóndores de bronce confeccionados por el escultor español José Cardona.

Tanto la celebración del 18 de enero de 1817 como la partida del Ejército de los Andes y su división de las columnas en Canota presentan interrogantes, basados en la versión oral y al carecer de una específica fuente documental de aquellos tiempos. 

 

Pequeñas divisiones

Existe en el Archivo General de la Nación un interesante fondo documental donde se demuestra que el 18 de enero no partió todo el Ejército de los Andes, como siempre se dijo. Con estos documentos se puede reconstruir cómo marchó el ejército en aquellos días.

A principios de enero de 1817, el Capitán General José de San Martín, jefe del Ejército de los Andes, estaba listo para salir hacia la cordillera con el fin de liberar Chile de las manos realistas. El 9 de enero de ese año, desde el campo de instrucción emprendió su marcha la primera columna rumbo a San Juan. La división estaba al mando del comandante Juan Manuel Cabot y el objetivo era tomar al puerto de Coquimbo, iniciando así las operaciones militares rumbo a Chile.

Tres días después lo hizo la segunda división, con dirección al Sur mendocino, al mando del chileno teniente coronel Ramón Freire, quien continuó por el Paso del Planchón –sin pasar por el fuerte de San Rafael– y llegó a los poblados de Talca y Curicó.

Mientras tanto, otra expedición auxiliar, compuesta por 50 hombres, partió desde La Rioja al mando de Francisco Zelada con rumbo al paso de Come Caballos, uniéndoseles en la localidad de Guandacol 80 milicianos de caballería, al mando de Nicolás Dávila. 

Las instrucciones que llevaba Zelada eran de conquistar las villas de Huasco y Copiapó. Esta columna salió desde la capital riojana y no desde Tucumán, como siempre se supuso. En este punto cabe destacar que el general Manuel Belgrano, jefe del Ejército del Norte, colaboró con tropas para la campaña libertadora. Al iniciar esos movimientos, se ordenó a las tropas de Lemos que emprendieran el viaje desde el fuerte de San Carlos hasta el paso del Portillo, con el objetivo de invadir con 25 blandengues y 30 milicianos la villa de San Gabriel.

El 18 de enero, solamente la división del coronel Juan Gregorio de Las Heras marchó con más de 600 hombres desde el campamento con dirección a Uspallata, desviándose de su itinerario original hacia la estancia de Canota para luego cruzar la quebrada de Santa Elena.

Recién al día siguiente inició su marcha la división de la columna principal hacia el camino de los Patos, con el objeto de entrar por el valle de San Felipe y llegar hacia Santiago. Esta división estaba compuesta por el 4° escuadrón de Granaderos a Caballo y cuatro compañías de Cazadores y Granaderos del Batallón de Infantería N° 7 y 8, con un total de 644 hombres a cargo de José Antonio Melián.

También salió hacia Uspallata el capitán Luis Beltrán, quien marchó por Villavicencio con algunas piezas de artillería. Al día siguiente partió la segunda división de la columna en dirección de los Patos, a las órdenes del teniente coronel Rudecindo Alvarado, con 714 hombres.

En tanto, el 21 marchó por el camino de los Patos la tercera división al comando del brigadier Bernardo O'Higgins, con 435 soldados. Al otro día emprendió la salida la cuarta fracción, encabezada por Mariano Necochea, con 520 efectivos. 

El 23 salió la quinta división, con 553 soldados y los hospitales de campaña que fueron emplazados en la estancia de Yalguaráz, bajo la conducción del coronel Zapiola. Un día después, se integró la artillería con seis piezas, el parque y la maestranza con 31 obreros, incluyendo algunos británicos, a las órdenes de Pedro Regalado de la Plaza.

 

¿Cuándo partió el general San Martín?

El 24 de enero de 1817, el futuro Libertador permaneció en su cuartel general de Mendoza junto a sus secretarios, quienes despacharon varias notas de agradecimiento además de archivar toda la documentación militar, desde 1814 hasta 1817, que poseía San Martín. Por la tarde se reunió con su Estado Mayor para seguir de cerca la marcha de las divisiones coordinando las operaciones 

Finalmente, en la madrugada del 25, el General San Martín marchó con un reducido Estado Mayor en dirección a su nuevo cuartel general en la estancia de Manantiales. Desde allí dirigió los movimientos del ejército desde el 29 de enero hasta los primeros días de febrero.

Antes de partir de Mendoza, el 23 de enero San Martín le escribió a su amigo y director Supremo Juan Martín de Pueyrredón manifestándole: “El Capitán General don José de San Martín adjunta el diario de la marcha del Ejército con el itinerario de la jornada. Sale el 25 a la ligera a reunirle, y que sucesivamente dará partes repetidos de lo que ocurra digno de la alta consideración de Su Excelencia"; firmado: San Martín.

Aquel 25 de enero de 1817, jefe del Ejército Libertador partió para emprender la gran epopeya que quedará eternamente en la historia argentina.