Por Ciudadano.News
20 Mayo de 2025 - 21:54
Corrían los años ´80 cuando alguna que otra vez un personaje ataviado como mecánico caminaba desde Retiro al obelisco con una máscara como las que se usan para aplicar solventes aún puesta.
Si hubiera sido la Buenos Aires 2025, la gente lo hubiese confundido con El Eternauta de Ricardo Darín escapado de la pantalla chica.
Y así, enmascarado, entraba en una librería artística de Sarmiento y Libertad a comprar pinturas.
Lo atendía en mostrador un joven artista oriundo de Santiago del Estero, José Arce Galván, que había aterrizado en Buenos Aires, en los pagos de Quinquela Martín en La Boca y a los 58 años se consolidó como emprendedor artístico.
En los ´80 era vendedor y hoy, transcurridos 40 años, admite haber tratado a aquel extravagante personaje con un hilarante respeto.
A los 21 años, conoció en el local a artistas plásticos de renombre desde que ingresó en 1988: Carlos Alonso, Héctor Borla, Vito Campanella, Carlos Cañas, Santiago Cogorno, Mac Entyre, Libero Badii, Felipe Noé, Rogelio Polesello y el inefable Regazzoni, que en aquel momento tenía 44 años.

Artista alternativo
Por entonces, Regazzoni estaba haciendo sus primeras armas en el arte, que empezó a los 40. "Nunca lo oí alardear nombrando galerías de moda; ni directores de museos, ni críticos, ni se decía amigo de curadores", rememora su antiguo proveedor de insumos de plástica.
"Se llenaba siempre la boca con su gran orgullo: el taller que había montado en los galpones ferroviarios de Retiro, que cuando regresó de Francia, en 2006, se dedicó a reconvertirlo en castillo", agrega ya sintonizado con el pasado.
De quién era a quién fue
Quien se erigió en uno de los referentes culturales de Olivos se sentía testigo de aquel sistema de arte alternativo creado por Regazzoni, del que era seguidor a través de todas las charlas que compartían, mostrador de por medio,
"El Tano deslumbraba por su estilo. Las pinturas eran fuertes, de colores contrastantes y primarios, con mucho negro, con líneas agresivas, contundentes", describe.
Regazzoni, aquel de la máscara, hasta que murió a los 76 años en el hospital Italiano, produjo más de 5 mil obras que cotizan hoy internacionalmente, la mayoría hechas con chatarra reciclada.
Toneladas de metal que, como una especie de collage a gran escala, tomaban formas de animales, personajes de la literatura, insectos y héroes se esparcen en el país y el exterior con un sello inconfundible.
Este artista visual singular, rebelde, desfachatado, genial, bestial, casi salvaje. nacido en Comodoro Rivadavia en 1943, es el mismo que cruzaba el centro norte de la Ciudad de Buenos Aires con la máscara puesta, como El Eternauta.
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