CIENCIA Y MASCOTAS

El "efecto meditación" de los gatos: la explicación científica de cómo el ronroneo ayuda a calmar tu ansiedad y estrés

Especialistas revelan el impacto terapéutico de la frecuencia vibratoria de los felinos en el organismo humano. Un bálsamo ideal para combatir la tensión y la tristeza durante los días fríos.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

29 Junio de 2026 - 14:46

La convivencia con felinos ofrece un impacto directo y medible en la salud mental de las personas, transformándose en una verdadera herramienta terapéutica para sobrellevar los ritmos de la rutina actual. En una reveladora entrevista emitida por El Interactivo, la médica veterinaria Gabriela Quesada detalló los numerosos estudios científicos que respaldan cómo el ronroneo de los gatos actúa como un bálsamo biológico capaz de reducir drásticamente los niveles de ansiedad, la tensión acumulada y los cuadros de tristeza profunda, comunes en las épocas invernales.

La frecuencia de la calma y el poder del mindfulness felino

El fenómeno detrás de esta relajación reside en la naturaleza física del sonido. Según explicó la especialista en el aire de El Interactivo, el ronroneo es una vibración del aire producida entre las cuerdas vocales del animal que se emite en una frecuencia baja y constante. Este estímulo auditivo y táctil impacta en el sistema nervioso humano, generando un efecto analgésico equiparable a los estados de relajación profunda que se alcanzan mediante la meditación o la práctica de mindfulness. De hecho, la experta remarcó que actualmente se implementan terapias asistidas con gatos para pacientes que sufren de estrés postraumático o trastornos de ansiedad complejos.

Sin embargo, la profesional introdujo una advertencia importante para los cuidadores: el ronroneo no siempre es sinónimo de felicidad, ya que en ocasiones los felinos lo utilizan como un mecanismo de autocalma ante una enfermedad o dolor físico, por lo que se debe evaluar el comportamiento integral de la mascota. Finalmente, para propiciar una convivencia armoniosa y potenciar este intercambio de bienestar, recomendó respetar la independencia de la especie sin atosigarlos, acostumbrarlos al contacto con suavidad desde etapas tempranas mediante caricias a favor del pelaje (principalmente entre las orejas y el lomo) y aprender a leer sus señales corporales, como el movimiento de la cola o las orejas hacia atrás, que denotan incomodidad.

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