El próximo 13 de abril de 2029, la humanidad será testigo de un evento astronómico sin precedentes. El asteroide Apophis, una inmensa roca espacial de entre 340 y 375 metros de diámetro, pasará a tan solo 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. Esta distancia es tan asombrosamente corta que rozará nuestro planeta más cerca que muchos de los satélites artificiales que orbitan en la actualidad.
Un espectáculo astronómico seguro y visible para millones
Lejos de los escenarios catastróficos de Hollywood, los científicos traen absoluta tranquilidad: el riesgo de impacto es cero por los próximos 100 años. Aunque en 2004 llegó a liderar la escala de peligrosidad, recientes mediciones de radar descartaron cualquier colisión.
Lo realmente fascinante es que más de 2.000 millones de personas en Europa, África y partes de Asia podrán observar a Apophis cruzando el cielo nocturno a simple vista, sin necesidad de telescopios ni binoculares.
La enorme atracción gravitatoria de la Tierra no solo provocará "asteroide-motos" (terremotos espaciales) en su superficie, sino que también alterará drásticamente su órbita alrededor del Sol, pasándolo del grupo Aten al grupo Apollo.
Mientras tanto, la NASA y la Agencia Espacial Europea ya preparan misiones conjuntas para interceptarlo. El objetivo es aprovechar este roce histórico para estudiar sus componentes y perfeccionar nuestras estrategias de defensa planetaria para el futuro.